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Durante el
último mes del año se llevan a cabo una serie de festejos en los que su
origen se remonta tanto al pasado mesoamericano como al europeo. Fiestas de
carácter religioso con los que termina un año y se prepara para recibir el
"Año Nuevo", llenos de esperanza.
12 DE DICIEMBRE
POSADAS
CENA DE NAVIDAD
CENA DE AÑO NUEVO
BIBLIOGRAFÍA
12 DE DICIEMBRE
La primera celebración es el 12 de Diciembre, día de la Virgen de Guadalupe,
que se inicia con las clásicas “mañanitas” al pie de su imagen para ir
recibiendo a los peregrinos que hacen su arribo durante todo el día a
entregarle a la Virgen Morena sus ofrendas de flores y oraciones. Su
historia está contenida en el relato llamado “NICAN MOPOHA”, en lengua
náhuatl por Antonio Valeriano y traducido al español por Primo Feliciano
Velázquez.
Manuel Payno nos describe esta fiesta en la época colonial:
“Es admirable el concurso de los peregrinos que vienen de todo el territorio
nacional a la Villa de Guadalupe; la ciudad se despuebla, todos van a pasar
un día de campo de gozo y placer perdurables, mitad profano, mitad
religioso.
“Después de oír misa precisamente en la Colegiata o fuera de ella por la
gran aglomeración, van a la Capilla del Pocito y beben en unas jarras de
cobre que hay allí una gran cantidad de agua salobre y sulfurosa. De la
capilla del pocito pasan a la del Cerro y se encomiendan de nuevo a la
Virgen, de allí se van a almorzar en medio de las breñas y de los abrojos de
la montaña. El almuerzo se compone de piernas de chivo secas, que llaman
chito, con una salsa de chile amasada con pulque que llaman salsa borracha”.
“Después del almuerzo duermen la siestas a la sombra de una peña o de una
pared vieja y así que el sol declina bajan a la plaza a comprar unas
gorditas de maíz molido con dulce, que son del tamaño de un real (moneda de
uso corriente de la época) y que no las hacen en ninguna otra parte del país
más que en el santuario”.
Con respecto a la gastronomía de esta celebración es muy común que en las
casas donde se festeje alguna de las féminas que lleven el nombre de
Guadalupe, se haga el clásico mole, arroz a la mexicana, frijoles refritos,
rociado con aguas frescas para las damas y cerveza para los señores.
LAS POSADAS
Como muestra del sincretismo religioso, las posadas son especialmente
mexicanas. En efecto durante estos días los Mexicas celebraban la llegada de
“Huitzilopochtli”; había fiestas en las casas obsequiándose a los invitados
con comidas y regalando unas estatuas del festejado hechas de una pasta
comestible llamada tzoal, preparada con maíz azul, tostado y molido,
mezclado con miel negra de maguey.
Los frailes consideraron oportuno permitir a los indígenas el conservar
algunas de sus costumbres, con sus hechos y danzas. La coincidencia de las
fiestas indígenas con la Navidad, hizo que el fraile agustino Diego de
Soria, prior del Convento de san Agustín en Acolman obtuviera del Papa Sixto
V la bula papal “Apud Sanctus Marcun” (Según San Mateo; el nombre de las
bulas papales se toma de las palabras con las cuales se inicia), que le
concedía permiso para realizar las llamadas “Misas de Aguinaldo”, las cuales
se llevaban a cabo del 16 al 24 de Diciembre de cada año. Así durante nueve
días se representa el caminar de la Sagrada Familia en busca de posada.
Esta celebración consiste en que los invitados forman dos grupos; un grupo
de peregrinos que en procesión de parejas y con velitas encendidas, cantando
la letanía, se detiene a la puerta de la casa donde se celebra el acto. La
primera de las parejas representan a José y María quienes llevan cargando
una representación de los peregrinos hecha de barro y que está compuesta por
las figuras de María y José, y son la voz principal pidiendo posada. El otro
grupo desde el interior, les contesta que por desconfianza no quieren
acogerlos, y tras piadosa identificación y comprensión, se abren las
puertas.
Dentro de la casa los adornos de papel picado, serpentinas y globos, tiras
de heno, enmarcan el tradicional “nacimiento” o “Belén”;se pasa al patio a
romper la piñata, cuyo símbolo, no se han puesto de acuerdo los cronistas,
ya que unos dicen que representa el mal y que por la fe ciega (el que pasa a
pegarle tiene una venda en los ojos) se logra derrotar y se reciben los
bienes del cielo; otros por el contrario hablan de que es la estrella, por
la forma que tiene la piñata, y que al romperse se recibe la gracia del
Salvador. Lo cierto es que con gran alegría, sobre todo de los chicos, al
romperse la piñata todos se lanzan a recolectar su lluvia de frutas y dulces
que se derraman. Después de romper la piñata se sirve una merienda compuesta
de buñuelos, torrejas y otros bocadillos, acompañados por el imprescindible
ponche caliente “bautizado” con ron o tequila. A todos los asistentes se les
obsequia una canastita llamada aguinaldo que va llena de colación, que son
cacahuates o trozos de fruta confitados y que solo se consumen en estas
fiestas
CENA DE NAVIDAD
Noche de reunión familiar, alrededor de la mesa bien dispuesta, el menú es
variado empezando por las sopas que pueden ser de espárragos, pescado,
ostiones, papa o caldos de pollo al jerez o de camarón; el clásico Bacalao a
la Vizcaína; el plato fuerte normalmente es un Guajolote “el ave fénix
mexicano”, como lo llama Don Amando Farga, con una variedad de rellenos, o
la pierna de cerdo o cochino, así llamado por los indígenas por parecerles
dormido “cochi” dormir en nahuatl, todo cocinado al horno; Las ensaladas, la
tradicional de “nochebuena”, la de tres lechugas; los romeritos en
revoltijo; los postres, dulces antojos de la más variada confección, y claro
todo esto regado por los vinos blancos, rosados y tintos que alegran
cualquier celebración.
El recetario navideño de la actual cocina mexicana se ha enriquecido en su
variedad y en sus elementos por las aportaciones de las cocinas del mundo
pero adquieren un acento típico mexicano.
Después de la cena se pasa a donde está el nacimiento y el árbol de navidad,
de influencia anglosajona, para intercambiar los regalos entre los
asistentes; en ese momento se sirven los ponches, bebidas calientes hechas
con la infusión de frutas y hierbas con su “piquete” de ron, y para brindar,
la sidra de manzana que nos legaron los españoles, acompañando los orejones
de manzana, durazno y otros frutos secos como las ciruelas pasas; y los
turrones, peladillas y mazapanes que han arraigado en el gusto del mexicano.
A la media noche se arrulla al Niño Jesús y se acude a la Misa de Gallo para
cumplir también con las obligaciones religiosas.
CENA DE AÑO NUEVO
La última noche del año, los esfuerzos, unos coronados por el éxito y otros
con la esperanza para el próximo año, noche de alegría y nostalgia por los
días vividos, añoranza de familiares y amigos que iniciaron su viaje al
infinito. Nos reunimos en casa o en algún restaurante a compartir las
alegrías y esperanzas. a las once de la noche empieza la cena. Abre un
consomé de camarón preparado con chile ancho y demás condimentos que
despierta el apetito; o uno de pollo al jerez que entona al estómago; le
sigue un spguetti a la boloñesa modificado al gusto; el imprescindible
Bacalao que se inició a la Vizcaína y que se ha transformado por el sazón
familiar; Pierna de cerdo al adobo o el pavo con cintas de tocino que lo
arropan, relleno del picadillo que preparaba la abuela, con sus piñones,
acitrones, pasas y manzana, y que es un platillo aparte. No pueden faltar
los romeritos en revoltijo, con sus tortitas de camarón molido. Todo esto
acompañado con sus respectivos vinos blancos y tintos. A las doce de la
noche y al compás de las campanadas del reloj, comemos las doce uvas
tradicionales y repartimos abrazos de bienaventuranza a quien nos rodea;
brindamos armados con una copa de sidra, por un año nuevo lleno de
parabienes.
BIBLIOGRAFÍA:
Amando Farga.- Historia de la Comida en
México.- 1980
Sebastián Verti.- Tradiciones Mexicanas.- Editorial Diana.-sexta edición
1994
Salvador Novo.- Cocina Mexicana.- Editorial Porrua.- cuarta edición .-1976
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